Juan Miguel Matheus: Desmontar los obstáculos para la democracia

Caracas, 22 de octubre de 2026.- El tercer ciclo de la Mesa de Conversaciones entre el Gobierno Encargado y la Asamblea Nacional de 2015 nos deja una convicción: Venezuela está avanzando en la transformación de sus instituciones y en la recuperación de las condiciones necesarias para elegir libremente.
No es un camino sencillo ni ofrece resultados inmediatos. Se trata de desmontar, paso a paso, las estructuras que durante tres décadas han sostenido la dominación autoritaria.
La democracia no se recupera solamente fijando una fecha electoral. Para que el voto sea verdaderamente libre necesitamos instituciones independientes, partidos políticos que puedan competir, candidatos que puedan postularse, ciudadanos con sus derechos garantizados y medios de comunicación que puedan informar sin restricciones.
Necesitamos que la soberanía popular pueda expresarse sin obstáculos y convertirse efectivamente en poder político. Ese es el sentido de los acuerdos que hemos venido construyendo.
El primer avance es la transformación del sistema de justicia. Durante tres décadas, el Tribunal Supremo de Justicia fue utilizado para desconocer la soberanía popular, intervenir partidos políticos, inhabilitar dirigentes y despojar de sus competencias a autoridades legítimamente electas.
La justicia dejó de ser una garantía de los derechos para convertirse en instrumento de dominación.
Estamos trabajando para cambiar esa realidad. El proceso de renovación integral del Tribunal Supremo de Justicia continúa adelante. La conformación del Comité de Postulaciones Judiciales, la instalación del Consejo Independiente de Verificación de Credenciales y la publicación del cronograma de selección permitirán avanzar hacia la designación de nuevos magistrados, prevista para diciembre.
El segundo avance corresponde al pluralismo político. Hemos acordado trabajar en la reforma de la Ley de Partidos Políticos para garantizar su autonomía, su democracia interna y la protección de sus autoridades y símbolos.
Venezuela necesita recuperar un sistema de partidos en el que todas las fuerzas políticas puedan organizarse, participar y competir libremente, sin exclusiones arbitrarias, y en el que el tarjetón electoral refleje la pluralidad real de la sociedad venezolana para que sean los ciudadanos, mediante su voto, quienes decidan el destino del país.
El tercer avance se refiere a la restitución de los derechos políticos. Hemos abierto una vía para revisar las inhabilitaciones y abordar las situaciones que impiden a numerosos venezolanos ejercer plenamente sus derechos.
También hemos acordado estudiar mecanismos institucionales de protección de las garantías políticas y de la participación ciudadana.
Esta cuestión tiene una dimensión humana que no podemos olvidar. Detrás de cada derecho vulnerado hay una persona, una familia y un proyecto de vida.
La transformación democrática debe significar que ningún venezolano sea perseguido, castigado o excluido por sus convicciones políticas.
El cuarto avance consiste en la recuperación del espacio cívico. Hemos reconocido progresos en el levantamiento de restricciones y acordado continuar trabajando para garantizar la libertad de expresión y el derecho a la información.
También hemos abierto la revisión de instrumentos legales que restringen el ejercicio de los derechos políticos. Una sociedad libre necesita ciudadanos informados, periodistas independientes, medios plurales y un debate público sin miedo.
Sin libertad de expresión no puede haber elecciones auténticamente libres.
La tarea está lejos de concluir. Quedan dificultades, resistencias y decisiones fundamentales por adoptar. Sería irresponsable confundir los acuerdos con su ejecución o presentar como alcanzado aquello que todavía debemos conquistar.
Pero también sería un error desconocer la importancia de los avances institucionales que estamos consiguiendo.
Hay razones para la esperanza. Asuntos que parecían intocables son hoy objeto de acuerdos y compromisos concretos. La transformación de la justicia, la recuperación de los partidos y la restitución de los derechos políticos han dejado de ser solamente aspiraciones.
Ahora debemos convertir los compromisos en resultados. Cada institución que recupere su independencia, cada derecho que se restituya y cada obstáculo que desaparezca nos acercarán a una democracia estable y duradera.
Venezuela tiene derecho a volver a elegir libremente y a que su voto sea respetado. Esa es la justicia del voto que buscamos y la razón última de nuestro esfuerzo.
Todavía falta camino, pero estamos avanzando hacia la Venezuela democrática que merecemos.
Este artículo fue publicado originalmente en TalCual Digital





