Freddy Ríos: Un enfermo sin dolientes

Mérida, 19 de octubre de 2026.- El ciudadano venezolano ha sido testigo de cómo, durante los últimos años, las instituciones públicas rompen todos los límites del cinismo. Cada 19 de octubre se celebra con bombos y platillos el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Sin embargo, esta enfermedad continúa figurando como una de las principales causas de mortalidad femenina en el país.
Entre promesas vacías y listas de espera infinitas para acceder a terapias o diagnósticos en la red de salud pública, las familias venezolanas siguen enfrentando una dolorosa carrera contra el tiempo al momento de confirmar una sospecha o recibir un diagnóstico definitivo.
Pesquisa sin tratamiento: una ilusión amarga
Realizar jornadas de despistaje o pesquisa sin garantizar el tratamiento posterior es una crueldad sistemática. Detectar un tumor a tiempo no sirve de nada si el sistema de salud no ofrece las herramientas para combatirlo; un diagnóstico temprano sin acceso a terapia es, en la práctica, una condena.
Ahora, pretender que se está atendiendo la salud femenina con meros operativos de diagnóstico es una burla: es como tener a la madre, pero tenerla muerta.
Cuando se habla del control y seguimiento de esta patología, la responsabilidad del Estado no termina cuando el personal médico certifica el diagnóstico o sugiere una ruta terapéutica. La verdadera atención exige que la paciente tenga la posibilidad real, oportuna y gratuita de tratarse.
Infraestructura vs. Recursos: una deuda inaceptable
Dada la alta incidencia del cáncer de mama en Venezuela, la lógica sanitaria dictaría que cada estado del país contara con entre 7 y 10 unidades de quimioterapia plenamente dotadas y un mínimo de 4 salas de radioterapia operativas en la red pública.
Resulta incomprensible la precariedad actual cuando se contrasta con la escala de los ingresos nacionales, incluyendo los recientes reportes de ingresos petroleros. El problema no ha sido la falta de recursos, sino la jerarquización de las prioridades y la falta de voluntad para saldar una deuda histórica con la salud de la mujer venezolana.
El cáncer no espera por dinamismos políticos ni por presupuestos; mientras las autoridades festejan fechas en el calendario, las venezolanas siguen librando esta batalla solas y sin dolientes en el poder.
El compromiso de transformar la denuncia en respuesta
Es por eso por lo que nuestra misión desde Primero Justicia es seguir abocado a la denuncia firme y constante, pero también demostrarle al venezolano que nuestra organización es la herramienta para saldar las deudas históricas que aquejan al país.
La salud, la educación, la seguridad, así como los beneficios laborales y sociales, no están ni estarán excluidos de una agenda comprometida con el restablecimiento constitucional, la estabilidad económica y la democracia. El país no necesita festejos vacíos; necesita soluciones reales y un liderazgo dispuesto a defender la vida y la dignidad de cada ciudadano.
Freddy Ríos es presidente (adj) de Primero Justicia en el municipio Libertador, estado Mérida





