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Fredderi Moreno: Humanistas, prácticos más que teóricos

Mérida, 04 de abril de 2018.- La globalización ha modificado la forma de ver y entender no solo a la sociedad, también a los miembros de ella, los humanistas no podemos ignorar esta realidad, ni los nuevos problemas que se generan a la ya compleja y cambiante existencia social. Así pues nuestros planteamientos y propuestas no deben pretender estar contenidos de la verdad absoluta, al contrario, deben entenderse como una corriente del pensamiento en su dimensión práctica y útil a la misma humanidad, en tal sentido, los proyectos humanistas no han de ser dogmáticos sino científicos y por tanto metódicos, propositivos y sobre todo perfectibles como la misma humanidad, pues la práctica de la política humanista no puede ignorar el origen y naturaleza humana de las ideas, al contrario, han de fundamentarse en ellas.

El origen e impulso de la necesidad del actuar humano se halla, no en una teoría política dogmática, ya sea llamada de centro, derecha, izquierda, o algunas eclécticas, NO, no es allí donde hallaremos los fundamentos irrenunciables del discurso, de las propuestas, prácticas y de nuestra esencia misma. Al contrario, es y será, en el valor inherente a cada ser humano, su dignidad, la sociabilidad, la solidaridad, su empeño por satisfacer sus necesidades y la constante búsqueda de plenitud, donde encontraremos los cimientos del actuar humano; pues son estas ideas (reconocidas en la mayoría de las dimensiones del pensamiento humano) la base fundamental y necesaria de todo proyecto común de bienestar y justicia y por tanto, el punto de encuentro y unión de todos los actores sociales que intentan construir soluciones viables, perdurables, razonadas y que satisfagan tanto las carencias individuales como las sociales en toda la realidad del ser humano, es decir, respuestas que permitan la perfectibilidad, progreso y plenitud en lo material, espiritual y todas las dimensiones de lo social e individual, tanto para los que esperan en la fe, en la política, en la economía como para los que no, para TODOS.

Lo que se plantea no es el abandono de las ideología, al contrario, lo que expongo es la necesidad de explicar claramente las ideas que deben fungir de cimientos a la correcta convivencia social, para los que defendemos la dignidad humana, no debe existir vergüenza alguna en definirnos como humanistas, y en el ámbito político exigir el respeto de nuestras posiciones, pues la falta de ideología, ha convertido la práctica política en mera usanza electoral, es necesario plantear claramente cuáles son los razonamientos e intenciones de quienes pretenden dirigir al Estado. Y con esa explicación de los actores políticos los miembros de la sociedad podremos escoger quienes nos han de gobernar.

Los humanistas no debemos temer a presentar a nuestra tendencia política, el humanismo, como la más idónea de las corrientes políticas para gobernar, pues permite el respeto (y en cierto grado convergencia) de las ideas de gobierno de distintas opciones (incluso las contrarias, siempre que no sean antagónicas a la condición humana), por su naturaleza de respeto a la dignidad humana y por tanto libertaria. Tampoco se debe temer a defender la idea de libertad, en todas sus dimensiones, incluyendo el libre mercado, ni la idea de propiedad privada, se debe quitar ese velo oscuro que se ha puesto sobre esos elementos fundamentales al disfrute de la libertad humana, y se deben exponer claramente para que no sean malinterpretadas por quienes pretenden eliminarlas ni por quienes pretenden abusar de ellas, olvidando que son elementos que permiten el libre desarrollo de la persona, y no limitantes insoportables o causantes de males sociales. Además, para la explicación amplia y racional de la esencia del humanismo no basta con el desarrollo teórico, se requiere de la acción, de la demostración en el actuar diario, para entender el humanismo se requiere ser humano y entender la actividad política de, por y para los humanos.

Así pues, el humanismo, no puede ser expuesto simplemente como otra propuesta política, pues sería insuficiente dada la amplitud y complejidad de los elementos inherentes a la condición humana, por ello conviene para explicar mejor el contenido del pensamiento humanista, ser, realmente ser, humano, en todas sus pretensiones, dificultades y avances, ser, más que existir, es decir, vivir y desarrollar nuestras experiencias como humanos libres, perfectibles, sociables, racionales pero sobre todo plenos en nuestra dignidad.

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