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Fredderi Moreno: Humanismo militante

Caracas, 09 de abril de 2018.- La visión política del humanismo surge de la búsqueda de convergencia y representatividad de sectores sociales que no encuentran en los grupos de tendencia político-económica (comunistas y liberales) ni las respuestas a sus exigencias ni la representación de sus ideales.

En el entendido que en la actividad política hay grupos de intereses, de electores, seguidores que se identifican sentimental o racionalmente con determinados proyectos y beneficiarios de las propuestas; y que dichos grupos no se establecen con pertenencia exclusiva o excluyente a los demás, entonces el apoyo a una propuesta política humanista (como a cualquier otra) implica la comprensión y la identificación de la persona con dicho proyecto. Entonces se hace imprescindible hacer un esbozo de la propuesta humanista, para ello se debe presentar un proyecto simple, sin tecnicismos que dificulten su comunicación y aprehensión; identificando los problemas y sus causas, exponiendo claramente las propuestas de solución, la viabilidad de las mismas y las consecuencias de la implementar de las proposiciones planteadas.

No ha de ser la meta definitiva el mero reformismo, ni la colaboración acomodaticia con los sistemas creadores de miseria y desigualdad a cambio de alguna cuota de participación, tampoco hemos de caer en la utopía absurda de la destrucción de la sociedad actual y crear una especie de anarquismo pacífico. No es de interés al humanismo la promoción de la lucha de clases, ni la defensa del estilo de vida sustentado en la economía de la explotación, el interés del humanismo, es el de cualquier ser humano, la convivencia social con dignidad, libertad y calidad de vida dentro de una sociedad donde reine la justicia y la paz.

El humanismo debe ser lo suficientemente crítico, para comprender los desfases o errores doctrinarios propios o distintos, y también para hallar en el universo ideológico respuestas idóneas a la situación presentada, aún en las propuestas contrarias a corrientes específicas del humanismo, procurando siempre, en la utilización de estos medios, la satisfacción de las necesidades sociales de forma expedita y plena. Es necesario el correcto planteamiento y aplicación de las propuestas del humanismo para la satisfacción de las necesidades sociales esto sin olvidar la naturaleza racional y por tanto reflexiva de la humanidad, así pues, la metodología de la maduración de las ideas y las propuestas sociales difícilmente será lineal, al contrario, será en espiral, con ideas, que luego han de ser ampliadas, depuradas y luego vendrá el proceso de replanteamiento, restricción y nuevamente una idea, aunque más razonada y luego se repetirán los pasos, ampliación, depuración, replanteamiento, restricción y el salto al otro ciclo del espiral con la idea cada vez más clara, más factible y más viable.

En el cumplimiento de las metas sociales superiores, en pro de lubricar el funcionamiento del engranaje social necesario, se deben evitar los fundamentalismos y separarse de las formalidades ideológicas innecesarias, porque el fin último de bienestar social se debe perseguir hasta su consecución aun renunciando a los medios doctrinarios ideales, es decir, si realmente se aspira alcanzar el bien común, la meta es este y no la realización de los medios que se creen doctrinariamente más correctos para alcanzarlo, pues el bien común requiere del concurso y beneficio de todos, incluyendo los que adversan los métodos de la tesis del humanismo, en consecuencia conviene tener en cuenta e incorporar ideas y recursos de los demás actores sociales, para alcanzar la plenitud socia con la participación de todos.

La invitación que hace la propuesta humanista es a la unión, pero no la unión en la fe, ni en el culto, ni en determinada doctrina, la unión que se pretende es con el fin común de dar soluciones justas y perdurables a la problemática social, basadas en las máximas antes expuestas y que son también los fines de la convivencia social, recogidos en el derecho. Así las personas de distinta religión, tendencia política, o ideales pueden unirse a la lucha para alcanzar el progreso social general de la propuesta humanista, en el entendido que la política es trazada por humanos, con humanos y para humanos, no para el mercado, el Estado, el partido u otra institución. Como ya se ha expuesto la meta es cumplir con brindarle a los miembros de la sociedad la justicia, el bienestar y la seguridad necesarias para el desarrollo pleno y sustentable, en la unión de los actores sociales más diversos que construirán los medios que han de ensayarse para alcanzar estos objetivos; pues nadie tiene la formula universal para alcanzar los fines planteados, pero teniendo claro cuáles son los fines corresponderá a la concertación humanista (que atienda a todos), diseñar las estructuras que presenten un camino factible que conlleve al alcance de las metas colectivas e individuales de la sociedad y sus miembros, de la manera más democrática, en el respeto absoluto de la dignidad y demás Derechos Humanos, atendiendo siempre al bien superior y con esto se avanzará hacia la promoción del desarrollo pleno, perdurable y perfectible de la sociedad en su conjunto y cada uno de sus miembros.

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