Carlos Paparoni: USD 61.000 millones se han gastado en lacrimógenas
Caracas, 30 de junio de 2017.- El diputado a la Asamblea Nacional (AN) por la Unidad, Carlos Paparoni, señaló que el Gobierno ha gastado 61.000 millones de dólares en bombas lacrimógenas para reprimir a los venezolanos.
Asimismo, indicó en una entrevista publicada por el semanario Quinto Día que esa cifra equivale a 2.100 millones de arepas que podrían consumir los venezolanos: “Habríamos podido alimentar a todo el país durante 80 días con lo que ellos han gastado”.
Sostuvo que “vienen días mucho más difíciles para el país, estoy convencido de eso” y acotó que lo que más le asusta que las balas y que la represión es “el seguir viviendo como hoy estamos viviendo”.
“No podemos permitir que unos pocos nos digan cómo vamos a vivir y cómo nos vamos a desarrollar.Vamos a cambiar este país, cueste lo que cueste“, aseguró.
Eso es igual a 2 mil 100 millones de arepas, según cifras del diputado y advierte que no dejarán la calle y cambiarán esto, cueste lo que cueste.
Cuántas arepas habríamos consumido los venezolanos y por cuánto tiempo. Por qué el gobierno alimenta con nuestros dólares a otros países. Lo explica Carlos Paparoni, diputado en la Asamblea Nacional. “Hoy sólo hay hambre y corrupción”, agrega en su entrevista con Carlos Croes en Televen.
-¿Cuál es tu evaluación, hacia dónde vamos?
-Bueno, lo primero que además aquí tenemos que saber es que han sido 80 días muy difíciles, han sido días muy fuertes, donde tenemos el saldo hasta el día de hoy de 77 víctimas. Es fuerte escuchar a Reverol decir que un guardia nacional disparando y asesinando a un manifestante es un uso inadecuado de las fuerzas, pero a quienes están protestando en las calles por una mejor Venezuela entonces los tildan como terroristas. Hoy lo que estamos viviendo en Venezuela es el sentimiento de cambio. Aquí ni con las balas, ni con la represión, ni con las tanquetas, ni con los perdigones, van a terminar de sacar a un pueblo de las calles que está manifestando por el derecho a poder echar hacia adelante. Hoy nosotros lo que vemos en el país no es un problema entre gobierno y oposición. Hoy nosotros no tenemos en el país un conflicto entre los diputados y Nicolás Maduro. Hoy lo que hay en Venezuela es una lucha entre las gran mayoría de los venezolanos y un pequeño grupo que están en el poder y que pareciera aferrarse allí, a pesar de la roncha que estamos pasando la gran mayoría delos venezolanos, cuando tenemos una Venezuela donde 3 millones de venezolanos están buscando comida en la basura. Cuando tenemos una Venezuela donde las medicinas y la escasez en lo que es el tema de medicinas y alimentos, es la más alta de nuestra historia. Hoy, cuando vivimos en una Venezuela de altos conflictos, pareciera que el gobierno le da la espalda, justamente a los problemas de los venezolanos y que se aferra la represión como única forma de mantenerse en el poder. El gobierno nacional hoy tiene un conflicto hasta en lo que ellos decían y predicaban. Tengo 28 años de edad, cuando la revolución llegó al poder, yo tenía 10 años de edad, Miguel Pizarro tenía 10, Juan Requesens tenía 9, José Manuel Olivares tenía 12, Juan Pablo Pernalete tenía 2 años de edad. Los morochos Sánchez, hoy presos en el Sebin, tenían 4 años. Neomar y Armando no habían nacido, nacieron en la revolución y la revolución les quitó la vida. Al igual que el joven que cayó ayer. O sea, hoy lo que estamos viendo es que lo único que nosotros hemos conocido es esta Venezuela y nosotros queremos cambiar esta realidad. Aquí podrá pararse Héctor Rodríguez y echarnos cuentos; que hace 20 años existía la Disip y los desaparecidos. Pero hoy, nosotros estamos viviendo el Sebin, estamos viendo las tumbas y a esos venezolanos como los Morochos Sánchez, y cientos de venezolanos más, que están siendo torturados a esta hora por órganos de seguridad del Estado. Vendrán a echarnos cuentos y nos dirán que en la Cuarta gobernaba una cúpula, pero hoy, lo que estamos viendo es que hay un pequeño grupo en el poder que utiliza a nuestra Fuerzas Armadas como sus escoltas personales. Ellos vendrán a decirnos a nosotros que hace 20 años, en los barrios de Caracas, se comía perrarina. Pero resulta que hoy en Venezuela la imagen más patética que hemos visto todos los venezolanos, es ver a más de tres millones de venezolanos buscar comida en la basura.
-Pero según ellos, la Constituyente arregla todo.
-Bueno, pero es que entonces ahí entramos dentro de lo que son las dicotomías del poder y lo que ellos plantean. ¿Cómo nos van a decir a nosotros que la Constituyente arregla todo, si la primera muestra es que en 81 días de protesta se han gastado más de 214 mil bombas lacrimógenas lanzadas? Sólo en bombas lacrimógenas eso representa más de 61 mil millones de bolívares.
-¿Cuánto cuesta una bomba lacrimógena?
-40 dólares. Entonces, son 61 mil millones de bolívares que se han gastado solamente en bombas lacrimógenas.
-¿Y de dónde las van a traer? Porque tengo entendido que Brasil ya no le vende bombas a Venezuela.
-No es que no las quiera vender, pero el problema real es que ese dinero que ellos utilizaron para la represión, solamente con lo que han gastado en bombas lacrimógenas nosotros habríamos producido en el país 91 mil toneladas de harina de maíz precocida. Eso es igual a 2 mil 100 millones de arepas. 65 arepas por cada venezolano le han costado a este país la represión. Habríamos podido alimentar a todo el país durante 80 días con lo que ellos han gastado, nada más en lo que es la represión. Ahí está cuál es la prioridad del gobierno nacional, si solucionar realmente la conflictividad, o mantenerse en el poder en base a la represión. Eso no lo va a cambiar una Constituyente. El problema en el país no se cambia con otra Constitución, se cambia cumpliendo con las reglas de linterna que tenemos. Pero si no han cumplido esta Constitución, que es el legado de Chávez, si no han cumplido esta Constitución que la hicieron ellos en el 99 y que hoy nosotros estamos defendiendo. Hoy estamos viendo acá que, además nos dicen, que la Constituyente es buscarle rango constitucional a los proyectos sociales, como los CLAP. Bueno, pero si lo que estamos gastando en CLAP nosotros podríamos producir en este país 8, 9, 10, 21 veces más de lo que ellos están apostando. Es que han convertido la mayor represión, pero además, la mayor corrupción en lo que son estos programas sociales. Es que la prioridad para el gobierno dejó de ser desde hace mucho tiempo la gente y lo han convertido solamente en la corrupción. Para la muestra, un botón. ¿Qué es el programa CLAP? Productos todos importados, ni un solo producto que viene en esas cajas es producido en Venezuela. Ni uno solo. Todos son traídos desde afuera. Esas cajas, si tú o yo fuéramos a hacerlo y la compráramos en México, la llenáramos con los mismos ingredientes y pagáramos el flete para traerlos el seguro y lo pusiéramos en Venezuela, costaría 12 dólares con 44. Y además lo mostramos el jueves pasado en la Asamblea Nacional, con papeles y con pruebas, pues resulta que esa caja se la están vendiendo al gobierno nacional en 44 dólares, entre 40 y 44 dólares por cada una de esas cajas. Hay 29 dólares de sobreprecio por caja, entre 29 y 31 dólares de sobreprecio. ¿Hacia dónde está yendo ese dinero? Pero además le apuestan a la corrupción mientras hoy vemos a venezolanos que se están muriendo de hambre. En lo que va de año 20 niños han fallecido por desnutrición. Uno de cada dos niños en nuestro país, menores de 5 años, está presentando síntomas de desnutrición. Es que hoy, chavistas y no chavistas, lo único que están sintiendo es el hambre por igual, que no está discriminando en clase social y eso no le importa al gobierno nacional.
-¿Tú no tienes relación con chavistas?
-Sí, claro, pero además crecimos juntos.
-¿No hay cansancio en la oposición?
-Lo que nosotros sí sentimos -y yo lo digo-, claro que la represión asusta, claro que además vienen días mucho más difíciles para el país, estoy convencido de eso. Pero a mí me asusta mucho más que las balas y mucho más que la represión, el seguir viviendo como hoy estamos viviendo. O sea, que me llame mi abuela en Bailadores y me diga que le consiga un Enalapril o que resulta que mi hermano en Mérida me diga que ya tiene que darle leche de cabra a mi sobrino, porque no se consiguen fórmulas lácteas o porque cuando llega como cualquier venezolano a la bodega y consigue algún producto y se meta la mano en el bolsillo ya no le alcanza el dinero para comprar. Aquí nosotros no podemos permitir que unos pocos nos digan cómo vamos a vivir y cómo nos vamos a desarrollar. Vamos a cambiar este país, cueste lo que cueste.




